¿Novia u ogro?

Casarse, solos o acompañados, sorpresivamente o en forma planeada, viene la consabida señalización de la fecha de enlace civil y religioso (si es que así se desea).

Las emociones se siguen jugando una tras otra. El anillo en la mano como promesa de desposamiento hace que tengas mil mariposas en todo el cuerpo esperando salir.

Estás pensando en invitados, lugar de celebración, vestido de novia, banquete. Los comentarios, consejos y señalamientos de cómo y qué deben hacer o incluso el destino de la luna de miel no se hacen esperar.

Te sientes princesa de un cuento de hadas… Sin embargo al paso de los días, si no se controlan las emociones y no hay acuerdo, esa princesa se va convirtiendo en un ogro.

O te vuelves una novia controladora que decide incluso los invitados de su novio o sientes que la “mami-suegra” se mete en todo sin dejarte opinar, o en el peor de los casos, la montaña de elecciones cae sobre tus hombros porque el novio “prefiere que sea a tu gusto”. Y entonces la construcción de ese evento majestuoso (aunque fuere íntimo) y magnífico, puede volverse un calvario o el descorche de una bebida amarga.

No lo vuelvas un montón de ocupaciones, sino de pasos que te llevan a la celebración de los dos, permite a tu novio opinar y si sientes que no ayuda, hablen. Se debe compatibilizar el gusto de los dos, porque recuerda que es tu ilusión verte de blanco, pero también es SU boda.

No te vuelvas la pesadilla de todo hombre antes de los detalles delicados del día a día ya en pareja. Siempre fuiste la novia equilibrada y de cuando en cuando emotiva y de pronto eres gritona, autoritaria, caprichosa y hasta como la muñeca rota llorando en cada rincón...harás correr al novio o en un momento de desgaste y en un momento de enojo decirse cosas de las que después no se pueda dar marcha atrás y terminar la relación justo en los preparativos.

Segura estoy que no deseas eso. Que el paso que van a dar es tan importante como soñado para ambos. Que es el hombre (con defectos y virtudes) con quien sueñas no sólo dar el sí frente a la sociedad, sino con quien quieres compartir los buenos y malos momentos durante toda la vida.

Toma aire y disfruta de la organización, escucha los consejos. Consensua algunos detalles, el que no se haga como tu quieres no significa que será peor. Y piensa que siempre habrá un detalle que se pase por alto o no salga como se planeó y que recordarás después entre risas. Será el día que dará inicio a los del resto de tu vida, junto al hombre que amas.

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